Un negocio es sustentable cuando todos ganan

Estamos frente a la necesidad de pensar los negocios de una nueva manera, guiados por dos premisas centrales: el crecimiento solo puede lograrse a través del desarrollo sustentable, contemplando a las personas y el planeta. Por otro lado, ese modelo de desarrollo precisa de compromisos colectivos y alianzas estratégicas para generar el impacto necesario.

Miguel Kozuszok, Presidente Unilever Latinoamérica

En las empresas más innovadoras este compromiso no es visto como una obligación moral, sino como un cambio transformacional, una oportunidad de refundar la manera de hacer negocios de una forma en la que todas las partes ganan, sin importar qué lugar ocupan dentro de la cadena de valor. 

Promover los negocios sustentables es cada vez más importante para los consumidores. Un reciente estudio* indica que el 33% de las personas elige comprar marcas que tienen un propósito social o ambiental, y el 21% está dispuesto a hacerlo si las marcas lo comunican claramente. 

Ese mismo estudio revela que la tendencia a realizar compras responsables es mayor entre los consumidores de las economías emergentes que los de mercados desarrollados: el 53% de los compradores en el Reino Unido y el 78% en los Estados Unidos dicen que se sienten mejor cuando compran productos que son producidos de forma sustentable, cifra que asciende a 88% en la India y a 85% en Brasil y Turquía. 

Una posible explicación es que el consumidor de países en desarrollo padece más cercanamente los efectos negativos de las prácticas no sustentables, como la escasez de agua y energía, la pobreza alimentaria y la mala calidad del aire. 

Como sociedad, enfrentamos varios desafíos en materia de sustentabilidad, entre ellos lograr una nutrición saludable, cuidar el medio ambiente y conseguir una gestión inteligente de los residuos. 

Solo a efectos de ejemplificar, tomo el tema de los residuos. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, en 2015 cada habitante generaba alrededor de un kilo de basura diaria, lo que implica 14 millones de toneladas por año. 

El problema no es solo local: se estima que para el año 2050 en los océanos de todo el mundo habrá más plásticos que peces (medido en unidad de peso) y según la Fundación Ellen MacArthur (FEM), apenas el 14% de los envases plásticos que se utilizan globalmente termina en plantas de reciclaje; el 40% acaba en basureros y un tercio, en ecosistemas frágiles. 

Para enfrentar esta realidad es clave una doble transformación hacia un nuevo modelo de negocios en el que estos problemas son vistos como una oportunidad. Por un lado, es prioritario tratar a los envases como un recurso y no como residuos. De esta manera, cambia el modelo de consumo recurso-producto-residuo por uno circular. Por otro lado, es necesario ir hacia modelos de gestión que generen iniciativas –en este caso para el manejo de residuos– en las que todos ganamos: las empresas, los consumidores y el conjunto de la sociedad. 

El cambio no está lejos, de hecho ya existen alianzas estratégicas entre empresas y gobiernos para incentivar el reciclaje a través de diferentes premios y estímulos. 

Promover prácticas responsables, incentivar y beneficiar a quienes reciclan es solo una de las acciones en las que las empresas podemos intervenir. Pero hay mucho más que podemos hacer, por ejemplo, trabajar con los consumidores para que conozcan mejores prácticas de consumo responsable y colaborar con ellos para generar cambios de hábitos. Puertas adentro, debemos reducir, reutilizar, reciclar y recuperar los envases utilizados, y también disminuir la cantidad de basura generada. 

Sabemos que si bien nuestro rol debe ser activo, la transformación no será contundente si la encaramos de forma aislada. La única alternativa, real y definitiva, es la acción conjunta que involucre al sector público y privado, a empresas, gobiernos, organizaciones y consumidores trabajando colaborativamente en pos de un objetivo en común. Solo así lograremos un cambio transformacional y duradero que beneficie a todos, y podremos hablar de un negocio verdaderamente sustentable. 

No cabe en la agenda de desarrollo sustentable que solo ganen unos pocos; hoy, por el bien común, la creación de valor debe beneficiar a todos.

* Estudio realizado por Unilever sobre una muestra de 20.000 adultos de Brasil, la India, Turquía, Estados Unidos y el Reino Unido.


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